viernes

Mi corazón lleno de sueños no entiende la realidad. Pero mis ojos me duelen de tanto llorar. 

Me pesa en el cuerpo la decepción, la densidad de las cosas, la longitud del tiempo, mi propia indecisón, lo abismal de las decisiones, el miedo al rechazo, el rechazo, la ilusión. 

No aprendí a ser más trola, más comercial, a tener más autoridad, hacerme respetar. No aprendí esas cosas. Ahora ya tengo 28 años, cumpliré 29 en unos meses, y ya no tiene sentido. 

Soy una niña con cuerpo de mujer. Inútil. Sin funcionalidad. No me sale tener novio, soy inalcanzable, intimido a la gente. 

¿Qué sentido tiene vivir cuando tus sueños son imposibles? 

Sigo dando pasos ciegos que no tienen sentido. Escribo proyectos que después no tiene sentido presentar o quedar inconclusos. No tiene caso... 

Ya no tengo amigos. Ni familia. Ni amores. 

Me quedé sola con un arte marchito, guardado en cajas, llenándose de polvo. 

Las obras que más amé mi mamá las prendió fuego. 

Este descargo ni siquiera es existencialista. No es comerciable. 

No puedo ser trola cuando soy infeliz. Me da asco que me miren cuando siento que estoy por romperme. 


hasta siempre adiós. no soy la que era... ya no tiene sentido.