sábado

Capaz sí.

Encontrarte en lo más profundo de tu ser.
Sentir los latidos del corazón por la milésima primera vez. 
El beso del sol en la nuca.
Hay que sentir paz,  no tener miedos. 
Dejarse atravesar por un presente infinito.

Dejarse envolver.  Dejarse ser. 
Permitir.  Suavemente permitir. 
Ser paciente,  respirar una vez por minuto.

Silencio.
Sentirse real es como florecer. 

miércoles

Mambeadísima

- es mucho más complejo que lo que ves.  es tan complejo que no sé si quiero seguir sabiendo. 

la realidad estaba compuesta por muchas posibilidades, demasiadas.  todo se me fue de las manos y ahora me estaría costando simplificarlo otra vez.  volver al estado no estaría pudiendo.  todo lo que me enredé me estaba asfixiando.

claustrofobia.  dentro de mí misma. 

me quiero bajar,  me quiero bajar.  aterrizar por favor,  por favor. 

Arránquenme de mi piel. 

martes

divagar cosas lindas

Tenía el arte de huirle a esas situaciones
que tienden a hacernos replantear cosas
que no sabemos siquiera explicar.
Era algo natural de la personalidad,
como el reflejo del calor extremo al cuerpo,
(eso que te despierta cuando estás de espaldas al fuego, y la noche es muy fría y el fogón te la re safa, y de repente te rescatas).

Es que nunca nadie iba a entender esos pensamientos raros, 
de esos que existen dentro de todos 
pero que algunos simplemente ignoran. 
Como a veces ignoraban también
la oportunidad de regalar una sonrisa 
a alguien que tenía ganas de sonreír... 
Esa debilidad que tenemos con las sonrisas, 
tenemos el arte de contagiarlas 
y tantas veces no lo hacemos. 
Hasta que alguien nos la contagia a nosotros. 

Y esos pensamientos raros son tan hermosos, 
que sería lindo poder compartirlos, 
pero es imposible, no dejan apresarse en palabras, 
no se dejan ser explicados. No se dejan limitar.
 Son la felicidad haciendo del presente algo eterno. 
Parar el mundo y vivir en paz en él de repente. 
Como los brillitos que se escapan de los ojos 
cuando el corazón se rebalsa de luz, 
una emoción de la que se habla en silencio
y con una sonrisa transparente y casual. 
Cuando dejas de existir y sos todo lo que te rodea.

Sos lo que viviste cuando entendiste que
hoy sos feliz gracias a todo eso, y que esa gratitud 
es la armonía entre el pasado y el presente. 
Sos todo eso que viviste hasta que pudiste comprender 
que vale la pena jugársela por lo que uno siente, 
perseguir un sueño, arriesgarse porque es mejor hacerlo antes que no, 
porque te diste cuenta de que la vida se trata de trascender los límites, 
romper con las estructuras. Crear. Desde la nada del momento en que naciste 
sin siquiera tener nombre hasta hoy, que en realidad el nombre es una convención social 
y en realidad podrías llamarte como quisieras.

Como yo que algún día voy a llamarme Nicolasa. 
divago, pero es una onda así. 

jueves

El mambo de los roles: alumnos y algún día maestros.

Se desvaneció un pensamiento, dañino, que afectaba los órganos de mi integridad. Una culpa devastadora, eso que la iglesia nos inculca por haber nacido bajo un pecado que jamás podríamos haber cometido, ni elegir cometer.

Esos sentimientos que me herían dentro mío no eran consecuencia de mis actos,  no había un acto que yo hubiese realizado, no habían responsabilidades que yo pudiera asumir, porque nunca existió una decisión mía ni un deseo que yo hubiese manifestado.

Y sé que mi vida es mi elección, pero hay decisiones que solamente podemos tomar a partir de lo que generan las decisiones de otros. Y si otros eligen mal, yo elegiré bien y saldré adelante, pero mis sacrificios ya no son una necesidad. Sé cuál fue la espada y quién la pared, cómo terminé en este callejón del cual sola haré una salida.

Pero nunca más nadie va a abusarse de mi fortaleza. Nunca más nadie va a excusar sus fallas con mi capacidad de enmendarlas.

Hoy es mi responsabilidad con el equilibrio del karma y del dharma hacer responsable a los que se hacen los pelotudos. Y fue mi culpa, sí, por hacerme cargo de sus negligencias, y es mi culpa, sí, por asumir responsabilidades que no me correspondían.

Alguien nos necesitaba acá para poder aprender a ser con nosotros, venimos a mejorarnos también mejorando a otros. No es soberbia, no es imposición sobre el aprendizaje de nadie, es un rol que vinimos a desempeñar. Venimos al mundo humildes para aprender, para algún día con humildad saber enseñar. 

Llega ése momento. No es mi pecado el haber nacido, ya tengo una vida negligencias que remediar. Y sería egoísta de mi parte si no le diera la oporturtunidad de remediar sus negligencias como maestros a mis alumnos, por vergüenza o miedo a hablar.

No sería justo, para nadie, que por miedo a no saber hablar, alguien no aprendiera nunca, que alguien jamás supiera el daño que causó, sin permitir que exista la posibilidad de reparar ese daño. ¿Qué culpa tendría algún otro de ser un ignorante si otro uno, lleno de miedos y ahora encima de rencores, jamás se atrevió a liberarse para hablar?

Porque nos enseñan a vivir, pero nosotros les enseñamos a enseñar a vivir. Los hijos le enseñan a los padres a ser padres. Y no hay vergüenza en admitir que todos nos equivocamos... no hay vergüenza si hay humildad.

Con humildad podemos aprender, podemos enseñar. Podemos hablar, podemos llorar. Podemos amar sanamente.

sábado

Mandar a la mierda, o irse [mandarse a uno mismo] a la mierda.

Los egos son las barras de la jaula donde mora la niña que es mi esencia. La niña que es mi esencia no soy yo: yo soy mi ego. Mi ego es la jaula en su conjunto, lo que reconozco en el espejo que es todo lo que me rodea. Lo que pongo de mí misma en otros para poder reconocerme. Porque somos el cielo en el agua. Somos reflejo de otros, y otros son reflejos nuestros. 

Odio a la gente, y estoy harta de mí misma, porque estoy entendiendo que todo lo que escucho es un eco de mi propio ego. 
Es cuestión de perspectiva, eso de alejarse. 

Fin. 

miércoles

Más espejos.

Quería mirarte siempre sin miedo a que pudieras ver mientras me distraía en tus ojos, exponerte mis pupilas mientras las tuyas se centraban en las mías. Quería un momento de empatía, donde mirándome supieras que yo te miraba, entiendo que así debo sentirme yo mientras vos me miras. Quería sentirme igual y diferente. Quería que te vieras en mis ojos, y yo reconocerme en los tuyos. Y si los ojos son una ventana al alma quería que nuestros portales se fusionaran y tragaran todo como agujeros negros. Quién sabe donde hubiésemos terminado, es como el cuento de la serpiente que se come así misma. Nada empieza y nada termina, pero todo termina donde empieza. 
Pero nunca pedí nada, no me animé, ahora estoy harta de solamente mirarme al espejo. 

martes

Poco a poco.

La valentía y el coraje eran las mentiras que me decía a mí misma para creerme fuerte. La fuerza también era una mentira, la voluntad una ilusión. Nada tenía un sentido, y peor aún, un significado. Las virtudes que quería para mí misma en mi vida no tenían valor sino un vacío que generaba mi desesperación, porque me sentía perdida, porque no me encontraba conmigo misma, no me quería ver y no me aceptaba. 
Poco a poco, aprehendiendo paciencia, entendí que el odio y el enojo son mecanismos de defensa frente al dolor, hoy me siento feliz, porque sé que lo único que me duele es aquello que amo. Hoy, antes de odiar amo, no me niego nunca más el amor que siento por miedo al dolor. Hoy, el dolor no es una condición ni un castigo, es una sana manifestación de que me importa algo en este mundo, un maestro de la vida, que me recuerda que estoy viva. Y prefiero llorar antes que gritar, prefiero que me duela antes que lastimar, porque lastimando a otros uno sólo se lastima a sí mismo. Cuidar de las personas que amo es amarme a mí misma, es cuidar los vínculos que quiero cerca por el resto de mi vida, es resguardar el amor que yo quisiera recibir, el amor del que me creo merecedora. 
Estaba perdida y sin embargo estando ahí, pero porque estaba negada y me privaba de mí. Hoy me permito ser y respeto mis sentimientos. Soy testigo de como cada experiencia me hace ser una construcción constante.
Soy testigo de cosas hermosas que pasan dentro mío, soy iluminada por algo raro que acepto sin necesidad de comprender, algo místico, algo mágico. Y siento que es amor, o algo muy parecido, creo que es algo incluso mejor. Siento que entre más de mí doy más crezco, como si rompiera con los límites de un cuerpo físico y mi esencia pudiera ser compartida con un alguna frase que de mi voz se desprendiera, para subsistir dentro de otros que a su vez dejan de lo suyo dentro mío. Y soy feliz si sonrío y alguien cerca mío sonríe, soy feliz si río y por mi ridiculez alguien más ríe. Quiero aprender y compartir. Reconocerme en otros entendiendo que todos somos iguales.
Ya no me siento sola, ni encerrada, y no me da miedo hablar de cosas oscuras, creo q es muy necesario 

lunes

Reflexión de mi consciencia.

Anduve buscando aprobación en el lugar equivocado. Tantas voces a mi alrededor me marearon, los murmullos eran como pequeñas tormentas que se potenciaban dentro mío arrastrando las ramas de mi crecimiento antes de que mis pensamientos pudieran florecer como logros. Mis objetivos fueron los de otros sueños, permití que mi reflejo fuera la proyección de otros fracasos sin dejarme la experiencia para que siempre fuera error y no aprendizaje. 
Siempre fui error. No perdoné, pero realmente nunca hubo nada que perdonar. Me dejé engañar por prejuicios para que la culpa nublara los caminos por los que podría andar. 
Conjugué demasiados verbos en condicionales, por eso nunca concreté en hechos. 
Pensé demasiado, pero realmente nunca escuché mis pensamientos.
Renegué de mi piel y no sentí mis sentimientos.

La motivación es algo que crece en uno mismo, la inspiración es lo que percibimos y que dentro nuestro transformamos en arte, porque somos como plantas y nosotros mismos somos el amor que necesitamos para alimentarnos. Eso es ser autosuficiente, poder encontrar la paz, el alimento, dentro de uno mismo. La autoconciencia, ser capaz de escuchar los deseos del alma, su hambre y sus antojos.

Las palabras que necesito para poder salir adelante están dentro mío, solamente tengo que escuchar su voz, y gritar más fuerte. 

La libertad es asumir libertad. Asumir responsabilidad de nosotros mismos para que nuestras decisiones sean plenas y manifiestos de nuestra persona. 
Venimos al mundo libres, y en algún momento terminamos sintiéndonos prisioneros, cuando realmente nosotros mismos somos quienes imponemos las ataduras que residen en la sociedad y la cultura. 
La libertad se acepta, al igual que el amor, porque existen dentro nuestro. Y aunque a veces nos cueste aceptar lo maravillosos que somos realmente, lo somos. 

Soy libre porque sé que lo soy, y soy yo misma porque sé quién soy. 

viernes

Una melodía de moralejas que hizo un alivio el despertar. (***)

Sonreí por inercia y la luz de un sueño que estaba viviendo me despertó de una tarde de somnolencia y desgana o una noche de insomnio y ansiedad. Un coro de ángeles o demonios que entraba por cada uno de mis poros danzó por toda vena y arteria; nadó por mares para endulzarlos como si fuera glucosa, como si fuera dopamina hiptonizándome con antaraxia, como si fuera libertad anestesiándome con bienestar. 
Se aventuró a entrar por mis oídos para pasearse con sus poemas por mi cabeza; para susurrarme magia como si fuera un secreto que hoy iba a compartir conmigo misma. 
Fue hermosa la complementación de los sentimientos, perfectos en un pentagrama que dentro mío se convertían en felicidad, se transformaba como una mariposa que salía espontánea del capullo de mi corazón, que volaba de colores y dibujos; que era una semilla regada de placer y que crecía como satisfacción. 
Una reflexión me cautivó con sus promesas de paz así que salí de la guerra para refugiarme en donde no existiera el prejuicio ajeno ni bombardeos de demandas, y no para esconderme sino para mostrarme a mí misma la persona que era manifestándose en la mirada de la esencia. 
Quise que durara para siempre y juré nunca más volver atrás. Despertar esta vez es crecer, por eso arranqué la procrastinación que en forma de sanguijuela succionó mi coherencia desviándome de las consecuencias, pero de hacer las cosas bien: de mis metas, de mis sueños. 
Quisiera no arrepentirme, pero es necesario para no repetir.