Quiero un abrazo tan fuerte que me haga sentir que mis partes vuelven a ser una. ¿Será tan grave sentir que ya no puedo sola? ¿Puedo sentirme entera sintiéndome frágil? Por qué tuve que conocer un mundo meritocrático. Ya no soy una modelo. Ya no soy flaca, ya no estoy en quetosis hace 6 meses. Ya no tengo ni tres días de ayuno. Entonces... Ya no soy suficiente.
Ya no puedo. Ya no quiero.
Pero te extraño.
Pero no me quisiste.
Me hiciste sentir que no valgo.
Eras mis sueños. Mis proyectos. Mí cauce de creatividad. La estructura que siempre quise intervenir.
Ahora soy camarera. Peso 60 kilos.
Hoy cené una pole salas, dos piezas de sushi y un langostino empanado. Dos bananas. Una con leche cremosa y una receta adaptada a Golden milk de golosa con algarroba tostada.
Creo que tomé una coca Zero. Un comensal me convido fernet antes de nuestro segundo gol. El glorioso desempate mientras yo era el amuleto meneando la cabeza con mis rosas de lata enmarcando mí carita redonda maquillada con rubor y shimer dorado.
Está soy ahora.
Una que aplica a programas provinciales para modelado de negocios pero que se levanta tarde porque la gastro es caótica.
Un grupo de chicos insistió en transferir a mí cuenta la propina. Fueron tan dulces. Entendieron mí arte y eso fue dulce como besitos en mi trompa pucherito.
Quién querrías que fuera.
Ya no sé quién quiero ser.
En piloto automático busco llegar a fin de mes.
En mí tiempo muerto gastronómico escribo poemas en mí comandero.
Para quién cotiza. Antes o después de mí muere.
No tengo con que aplicar a los premios. Mí creatividad se encapricha con conseguir un espacio y hacer catarsis de rosas de lata.
Pero ese negocio perfecto parece lejano.
Me acompleja estar gordita. Nunca me gustó mí cuerpo. Pero si paso 5 días en ayuno vuelvo a aceptarme. Ya no aguanto pasar tanto tiempo sin comer. Ya no soy la joven promesa. Ya no soy la sobrina de Ceferino Namuncura.
Soy una chica ordinaria. Una chica loca. Una que quiere compartir en pareja pero no encuentra un novio que la entienda.
Pero no sé si me importa tanto ser entendida. Me gustaría más alguien que pueda hacerme olvidar que ni yo quiero entenderme. Que solamente quiero hacer rosas de lata. Pero que solamente quiero expresar mí amor.
Le hablo a Dios para que me guíe. Pero no sé tomar decisiones. Volví a esta vida aburrida.
Cuando era artista tenía propósito.
Ahora soy gentil. Juego con nenes en el merendero, acaricio perros y gatos que me cruzo. Miro con amor. Y no tengo casa. Pase dos meses internada. Me pagan 4mil pesos la hora. Duermo en casas prestadas. Pero me gusta mí trabajo, soy profesional y me divierto.
Sigo siendo culona. Y practicando yoga.
Me comería un alfajor pero no lo haría.
Seremos campeones mundiales de nuevo.
Pero vos y yo
Qué seremos.
Fantasías, amores platonicos. Ojalá existiéramos, amor.
Me despido para que me busques.
Te envié una canción para que sepas dónde encontrarme. Solamente quería avisarme que estoy gordita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario