sábado

Mandar a la mierda, o irse [mandarse a uno mismo] a la mierda.

Los egos son las barras de la jaula donde mora la niña que es mi esencia. La niña que es mi esencia no soy yo: yo soy mi ego. Mi ego es la jaula en su conjunto, lo que reconozco en el espejo que es todo lo que me rodea. Lo que pongo de mí misma en otros para poder reconocerme. Porque somos el cielo en el agua. Somos reflejo de otros, y otros son reflejos nuestros. 

Odio a la gente, y estoy harta de mí misma, porque estoy entendiendo que todo lo que escucho es un eco de mi propio ego. 
Es cuestión de perspectiva, eso de alejarse. 

Fin. 

miércoles

Más espejos.

Quería mirarte siempre sin miedo a que pudieras ver mientras me distraía en tus ojos, exponerte mis pupilas mientras las tuyas se centraban en las mías. Quería un momento de empatía, donde mirándome supieras que yo te miraba, entiendo que así debo sentirme yo mientras vos me miras. Quería sentirme igual y diferente. Quería que te vieras en mis ojos, y yo reconocerme en los tuyos. Y si los ojos son una ventana al alma quería que nuestros portales se fusionaran y tragaran todo como agujeros negros. Quién sabe donde hubiésemos terminado, es como el cuento de la serpiente que se come así misma. Nada empieza y nada termina, pero todo termina donde empieza. 
Pero nunca pedí nada, no me animé, ahora estoy harta de solamente mirarme al espejo. 

martes

Poco a poco.

La valentía y el coraje eran las mentiras que me decía a mí misma para creerme fuerte. La fuerza también era una mentira, la voluntad una ilusión. Nada tenía un sentido, y peor aún, un significado. Las virtudes que quería para mí misma en mi vida no tenían valor sino un vacío que generaba mi desesperación, porque me sentía perdida, porque no me encontraba conmigo misma, no me quería ver y no me aceptaba. 
Poco a poco, aprehendiendo paciencia, entendí que el odio y el enojo son mecanismos de defensa frente al dolor, hoy me siento feliz, porque sé que lo único que me duele es aquello que amo. Hoy, antes de odiar amo, no me niego nunca más el amor que siento por miedo al dolor. Hoy, el dolor no es una condición ni un castigo, es una sana manifestación de que me importa algo en este mundo, un maestro de la vida, que me recuerda que estoy viva. Y prefiero llorar antes que gritar, prefiero que me duela antes que lastimar, porque lastimando a otros uno sólo se lastima a sí mismo. Cuidar de las personas que amo es amarme a mí misma, es cuidar los vínculos que quiero cerca por el resto de mi vida, es resguardar el amor que yo quisiera recibir, el amor del que me creo merecedora. 
Estaba perdida y sin embargo estando ahí, pero porque estaba negada y me privaba de mí. Hoy me permito ser y respeto mis sentimientos. Soy testigo de como cada experiencia me hace ser una construcción constante.
Soy testigo de cosas hermosas que pasan dentro mío, soy iluminada por algo raro que acepto sin necesidad de comprender, algo místico, algo mágico. Y siento que es amor, o algo muy parecido, creo que es algo incluso mejor. Siento que entre más de mí doy más crezco, como si rompiera con los límites de un cuerpo físico y mi esencia pudiera ser compartida con un alguna frase que de mi voz se desprendiera, para subsistir dentro de otros que a su vez dejan de lo suyo dentro mío. Y soy feliz si sonrío y alguien cerca mío sonríe, soy feliz si río y por mi ridiculez alguien más ríe. Quiero aprender y compartir. Reconocerme en otros entendiendo que todos somos iguales.
Ya no me siento sola, ni encerrada, y no me da miedo hablar de cosas oscuras, creo q es muy necesario 

lunes

Reflexión de mi consciencia.

Anduve buscando aprobación en el lugar equivocado. Tantas voces a mi alrededor me marearon, los murmullos eran como pequeñas tormentas que se potenciaban dentro mío arrastrando las ramas de mi crecimiento antes de que mis pensamientos pudieran florecer como logros. Mis objetivos fueron los de otros sueños, permití que mi reflejo fuera la proyección de otros fracasos sin dejarme la experiencia para que siempre fuera error y no aprendizaje. 
Siempre fui error. No perdoné, pero realmente nunca hubo nada que perdonar. Me dejé engañar por prejuicios para que la culpa nublara los caminos por los que podría andar. 
Conjugué demasiados verbos en condicionales, por eso nunca concreté en hechos. 
Pensé demasiado, pero realmente nunca escuché mis pensamientos.
Renegué de mi piel y no sentí mis sentimientos.

La motivación es algo que crece en uno mismo, la inspiración es lo que percibimos y que dentro nuestro transformamos en arte, porque somos como plantas y nosotros mismos somos el amor que necesitamos para alimentarnos. Eso es ser autosuficiente, poder encontrar la paz, el alimento, dentro de uno mismo. La autoconciencia, ser capaz de escuchar los deseos del alma, su hambre y sus antojos.

Las palabras que necesito para poder salir adelante están dentro mío, solamente tengo que escuchar su voz, y gritar más fuerte. 

La libertad es asumir libertad. Asumir responsabilidad de nosotros mismos para que nuestras decisiones sean plenas y manifiestos de nuestra persona. 
Venimos al mundo libres, y en algún momento terminamos sintiéndonos prisioneros, cuando realmente nosotros mismos somos quienes imponemos las ataduras que residen en la sociedad y la cultura. 
La libertad se acepta, al igual que el amor, porque existen dentro nuestro. Y aunque a veces nos cueste aceptar lo maravillosos que somos realmente, lo somos. 

Soy libre porque sé que lo soy, y soy yo misma porque sé quién soy. 

viernes

Una melodía de moralejas que hizo un alivio el despertar. (***)

Sonreí por inercia y la luz de un sueño que estaba viviendo me despertó de una tarde de somnolencia y desgana o una noche de insomnio y ansiedad. Un coro de ángeles o demonios que entraba por cada uno de mis poros danzó por toda vena y arteria; nadó por mares para endulzarlos como si fuera glucosa, como si fuera dopamina hiptonizándome con antaraxia, como si fuera libertad anestesiándome con bienestar. 
Se aventuró a entrar por mis oídos para pasearse con sus poemas por mi cabeza; para susurrarme magia como si fuera un secreto que hoy iba a compartir conmigo misma. 
Fue hermosa la complementación de los sentimientos, perfectos en un pentagrama que dentro mío se convertían en felicidad, se transformaba como una mariposa que salía espontánea del capullo de mi corazón, que volaba de colores y dibujos; que era una semilla regada de placer y que crecía como satisfacción. 
Una reflexión me cautivó con sus promesas de paz así que salí de la guerra para refugiarme en donde no existiera el prejuicio ajeno ni bombardeos de demandas, y no para esconderme sino para mostrarme a mí misma la persona que era manifestándose en la mirada de la esencia. 
Quise que durara para siempre y juré nunca más volver atrás. Despertar esta vez es crecer, por eso arranqué la procrastinación que en forma de sanguijuela succionó mi coherencia desviándome de las consecuencias, pero de hacer las cosas bien: de mis metas, de mis sueños. 
Quisiera no arrepentirme, pero es necesario para no repetir. 


jueves

Lo platónico de amar en idílicos recuerdos.

Me encuentro con el recuerdo de tus ojos, que me seduce a través de las canciones que quise dedicarte, tararean tus pupilas y en sus notas se describen los matices de tu iris. Tus pestañas se levantan, me dicen buen día o me dan un beso en la frente y se duermen; me transmiten la paz que a veces es quererte. 

Desarticulé a tu persona y la remodulé en recuerdos. Escondí partes de tu esencia en los lugares que visitamos, en las películas que vimos y en las canciones que escuchamos. Armé souvenires con tu risa para regalarme cada vez que suba al bondi que usaba para viajar hasta tu casa. Puse de tu mirada en cada una de las cosas que me hace sonreír, puse de tus abrazos en cada rincón solitario de mi cuarto, puse de tus besos en cada parte de mi cuello, puse de tu nariz en mis besos. 

Me regalé lo idílico de recordar, de cuando jugué a sentir lo platónico que es amar. 

martes

Viciosas soluciones a problemas adictivos.

Nadé en el fondo de una botella de vino y pateé colillas entre los restos de un cenicero. Nadé entre penas y pateé frustraciones. 
Me sumí en el bar que es mi cabeza para sentarme en la barra de mi melancolía, callada me tomé el vino que son mis problemas, me fumé la impotencia que a veces es mi vida. 
En el borde de la ventana que a veces son sus ojos me llené del humo que en ocasiones es la solución y en otras un vicio. Me dejé congelar por la brisa que a veces es fresca y otras fría. 

Amputo de mí misma a este mundo para que ya no tenga conciencia de la vida que me abruma. Arranco su existencia para que yo desaparezca de su sistema. Quiero vivir en mí misma, y viviré sola, pero voy a vivir como yo imagine que vivo. 

sábado

La metamorfosis de la reflexión.(***)

Quise llenar de empatía y autoconocimiento lo que quedaba de mi irresponsabilidad y mis errores, para poder sanarlos con experiencia y aprendizaje. Dibujé con mis pupilas las formaciones de las estrellas en medio del introspectivo silencio que ensimismada contemplaba. Imaginé la dulzura de esos ojos que desde lo misterioso de lo oscuro, y lo distante del infinito, iluminaban mi sonrisa con mares dulces y ríos salados, guiándome hasta su mirada para arrancarme de mi nerviosismo, de mis miedos, de mis inseguridades.
Me apropié de mis errores para poder asumir mis problemas como consecuencias, para poder erradicar la autocompasión con la que me enviciaba para poder seguir haciendo todo igual sólo para que no cambie nada, y el miedo que me incapacitaba a revolucionarme en mil guerras que me dejaran independizarme y madurar.
Armonicé mis ignorancias con un cuento de pensamientos amorosos donde convivían ciclotímicas ideas en una sola habitación de temperamentos para alterar humores u hormonas, donde en la fábula las lobas sobreviven a la hambruna de la libertad para ser libres y trasladarse al nuevo tiempo.
Pero los mares se inundaron por la sed de empatía y la oscuridad un día fue ceguera del coraje ante el miedo y el orgullo.
Los errores fueron sonámbulos demonios que en el insomnio del cielo se amotinaron contra la autoestima para destituir de remedios a la sensibilidad de la niña que se escondía en su propio sueño.
La libertad se convirtió en un escape o sabotaje, donde un rencoroso canibalismo se hizo adictivo el sufrimiento que no era de la otra sino de una misma.

Y así toda esperanza de pasaje se consumió en el arrepentimiento que paralizaba a la voluntad por lo que tanto anhelaba y dañaba la felicidad por la que tanto velaba.
Pero sigo siendo terca y me rehúso a darme por vencida conmigo misma.


Y acá sigo.

Me dejé corromper por el frío un rato. No había querido entrar ni tampoco quise quedarme afuera; no podía avanzar ni retroceder, tarde para ciertas cosas y otras para las cuales no me siento preparada. Me perdí en un limbo que no era ni una cosa ni la otra; quedé varada en la confusión ante no saber reaccionar por no haber reaccionado antes. 
Y ahí me quedé.

jueves

Alas lastimadas.

Ojalá valga la pena; ojalá algún día pueda leerme y sentirme sobreviviente, fuerte, vencedora. Poder recordar, conciliar el sueño, y soñar sin miedo a pesadillas o a despertar. 

Siempre me sentí como si estuviera herida y me desarmara, entonces desesperada tratara de sostener los pedazos que van cayendo de mí. Terca, negándome a parar; como si me arrastrara entre mis últimos alientos para llegar a algún mejor lugar. 

Nunca fue orgullo: me decepcionaron tantas hadas madrinas y hoy solamente quiero no esperar nunca más nada de nadie más.

martes

Moralmente mareada.

Estoy haciendo las cosas mal y sin embargo me siento tan bien. 

Encuentro la paz dentro de toda esta locura; a veces escucho música y más tarde me doy cuenta de que solamente es la lluvia, camino entre lunas y estrellas en medio del bosque y de repente siento que estoy en la playa, me acerco al lago.
Es como una esquizofrenia que me arranca del planeta Tierra y aunque no sepa dónde estoy tampoco quiero saberlo. Estar perdida es desaparecer por un rato, destruir todo lo que me rodea para que me quede todo lo que reside en mí; así que estoy dentro de mi cabeza, soy un producto de mi propia imaginación porque solamente en ella existo. 
Lo demás es confuso, y todo es un reiterado déjà vu, o a lo mejor un circulo vicioso de sucesos y errores del cual no sé salir. La vida entera es una metáfora dentro de algún verso que cierta vez en mi vida habré leído.
Veo la verdad en los actos sutiles, las intenciones dentro de las discreciones.
¿Cómo pueden ser eternos los segundos y sin embargo fugaces las horas? 
Ojalá la complejidad de la vida no fuese tan demandante: coherencia, responsabilidad, disciplina... Estaría anestesiada y no sentiría más nada que la calma que entra y sale por mis pulmones, por mis oídos, mi boca.

Al final siempre me encuentro, es necesario, pero me preocupa algún día no hacerlo, porque de hecho ya no es lo que quiero, creo.