viernes

Me molesta que me digan que estoy más flaca. Me hice bulímica por accidente, chabón, no me podés dejar en paz? Por qué mirás mi cuerpa, por qué crees que quiero saber lo que pensas de ellea. Sabes lo que me duele vomitar? Lo que me duele comer? Lo que me cuesta comer? Es horrible, boludo, es un bajón. No puedo parar de comer porquerías dulces, literal que no paro. Deje de ponerme el delantal porque me guardaba comida en los bolsillos. Brownie, pastafrola, chipá, pan con manteca, lo que venga. Toda la mañana comiendo. Como mientras estoy corriendo por las escaleras, mientras limpio los muebles, mientras aspiro, no me importa nada. Y clá. Después ni ganas de almorzar. NI ganas de merendar. NI menos ahí con cenar. Y al otro día cagada de hambre otra vuelta al círculo vicioso. Fue sin querer posta. Me gustaba comer porquerías y nada más. Después me acostumbré así... y la colgué. Y empecé a vomitar cuando empecé a sentirme mal. A veces comía mucho, demasiado, y me dolía la panza. Entonces llegaba del laburo... Me lavaba los dientes, y cuando me cepillaba la lengua, el paladar, y me daban arcadas se sentía bien. Entonces le mandaba al fondo. Y así me fui haciendo bulímica. Todo enero así.
Empecé a correr en un grupo. Venía re turbia mal, vomitando, fumando, comiendo gilada y no nutriéndome. Y quise darlo todo. Y lo dí todo, vieja. Terminé vomitando furioso, pero levanté la frente y llegué trotando. Había tomado mucho mate. Y tenía mil mambos en la cabeza. Mi vieja me soltó que no me veía preparada para volver a arrancar. La verga de la yuta. Me fumé un pucho, y a la hora pretendí ir a entrenar. Flashié.
Cuando volví a mi casa tomé un vaso de agua, medio gajo de naranja, MEDIO, y corrí al baño a lanzar. Y cada vez que tomé agua lancé. Tomé soda y lancé. Lancé y ya no tenía nada adentro de mi estómago. Se contraían mis músculos y se me escapaban gemidos de dolor por las contracciones. Fue tremendo. El cuerpo diciéndome basta, diciéndome loca rescatate acá. Después de tres horas así me agarró diarrea. Y volvía a vomitar. Querías vomitar wacha? Tomá, dice la vida. Tomá dice siempre la vida. Y tenés que aceptar, lo que quieras, lo que creas que te está dando.
A mí me dio una larga y asquerosa noche de diarrea y vomitos. Y como no podía tomarme la quetiapina del miedo que me daba vomitarla no dormí en toda la noche.
Y pensé en muchas cosas. En todo lo tóxico que le estaba dando a mi cuerpo, y a mi vida. Y me comí el viaje de que posta no estaba preparada para irme.
Hoy no, hoy ya fue. Hoy preparada las pelotas. Pero me cabió entrenar. Me copé con el grupo. Me copé con cerámica. Yendo a la casa de Aurora a jugar con les niñites. Pensando en llevar una vida más saludable.
Ya pasaron como tres semanas de esto. Y sigo fumando. Igual no tanto. Sigo entrenando también. El otro día el entrenador se olvidó de avisarme que se cancelaba ese día y yo ya estaba ahí y fueee, me fui trotando de vuelta hasta mi casa, total tenía que llegar. (acá aclaro que vivo en la loma del orto a 8 km) Y le metí bien y llegué en media hora. Me sentí muy bien.
A veces
me siento realmente muy bien. Muy plena. Feliz. Viva.
Otras veces no. Pero sé que doy pasos para delante, o algo así. 
Vi el tiempo en mi ventana.
También lo vi laminado la primera vez que aspiré DMT.
No quiero lucirme con palabras lindas y rebuscadas.
Quiero sacarme el enrosque de la cabeza.
Deschipearme del agrado.
Ya no quiero agradar.
Ya no quiero querer.
Ya no.
No sé.

Cada vez que voy al baño me gusta mirarme al espejo.
Me gusto.
Pero ultimamente cada vez que me veo siento mi tristeza.
Lo que esconden mis ojos vidriosos.
Mi mirada fisurada.
Me desborda la sensibilidad.

Lloro porque veo.
Porque siento.
Porque soy feliz
porque estoy triste
porque me siento agradecida
porque no siento
por qué lloro.

Vulnerabilidad.
Al viento.
Al silencio.
A la paz.

No quiero ser perfecta.
No quiero ser mi ideal.
No quiero ser una mejor versión de mí.
No quiero pensar que hay algo que podría ser, que no estoy siendo.

Porque hoy
esto doy.
Esto pido.
Esto entrego.

Hoy,
soy frágil,
con ternura.
Hoy soy mi abrazo.
Soy la sal
en mis orillas.
Soy el borde
de mis límites.
Soy la pena
de mi amor.
Soy el amor
que hay en mi vida.




el fin del mundo

Amarte a veces es desgarrador y me llena de vacíos.
Cuando te idealizo, sufro. La decepción desemboca  en de repente entender que nunca me amaste, que nunca lo vas a hacer, que no soy especial en tu vida como vos lo fuiste en la mía.
Amarte a veces es un duelo, un luto. Porque siento que constantemente muere una parte de mí, la parte que te entrego y que vos no cuidas.
Amarte a veces me hace sentir muy sola, es como si amándote me engañara a mí misma: amo, me aman... pero no. Amándote a veces me doy cuenta de que mi soledad es más grande que mi corazón.
Nada me alcanza.
Y todo me duele.
Y sigo esperando a que vengas y que me digas algo que me saque de esta dimensión donde estoy siendo testigo del fin del mundo, y todo está tan desolado y deprimente.
Y espero cosas,
y necesito atención,
necesito recuperar la vida que entregué por no saber del equilibrio.
Porque mi amor es intenso como dejarme morir un día de bajón escondida abajo de la cama. Un día, un mes, tres meses... muriendo.
Con el corazón en la mano, en la boca, en los ojos,
cada vez que me caigo mi corazón se golpea,
cada vez que beso mi corazón me deja,
cada vez que miro un paisaje triste, mi corazón llora,
cada vez que toco
algo filoso
mi corazón se fisura,
cada vez que hablo
y estoy confusa,
mi corazón se enrosca,
cada vez que miro
la realidad
después de entender
que en realidad yo vivo una fantasía
mi corazón se suicida.
Porque
siempre
vuelvo a descubrir
que mi amor es una fantasía
que hace sentir muy bien a otros
pero que me abandona el alma.

domingo

saná

donde duele,
sentir.  ahondar. 
revivir el dolor
y reconocerse fuerte. 
donde dolió,
volver,
para sentir el amor
que hizo sanar. 
sentir para poder
revivir
tu acto de sanacion.
tu conjuro más poderoso.
tu arma secreta:
el amor que sentis
ilimitado
lo dirigis hacia vos,
lo contagias
a los demás.
lo compartís
con tu comunidad.
cura colectiva
para el dolor colectivo.
para el duelo de la humanidad
por haberse corrompido
frente a sí misma. 
frente a la autodestrucción:
su envidia fue la negación de su magia interior,
por eso odió el brillo en los demás.
por eso
dejó
de brillar.
por eso vos
tenés que brillar.
quién sos vos
para no brillar?
brillá,  pelotudx,  brillá.
saná,  abrazá el dolor,
dale amor. 
brillá tu oscuridad,
brillá también tu dolor. 
brillá y enseña a brillar.
saná y compartí tu cura. 
compartí tu luz.
hay almas que sufren sin saber que existis. 
hay almas que sufren sin saber que se puede brillar. 
almas que sufren que no saben sanar. 
almas como tu alma,
que les duelen tus dolores
pero en otras configuraciones.
que necesitan saber
que se puede estar bien.
¿se puede estar bien?
deciles que sí. 
aunque estés sufriendo,
recordá que fuiste el ser más feliz sobre la tierra.
recordá que el cielo fue tuyo y vos fuiste compartidx. 
recordá que fuiste de la vida y te sentiste libre.
recordá y deciles.
decime
cuando me olvide,
no te olvides
y no me dejes olvidar. 
podemos más.


miércoles

ciclo vicioso. ansiedad. autrodestrucción.

donde creo que me encuentro,
caigo en otra trampa.
la felicidad a veces es un cebo
iluminado por promesas,
y desesperada por tomar aire
me entregué a sus consignas.
creyéndome completa
ignore las voces con sabor a certeza.
por capricho,
donde creo que me encuentro,
caigo en otra trampa.
la intensidad de mis sentimientos
me aliena de mis sentidos, 
su fuente,
que es mi mente,
rebalsa mi realidad
ahogándome de despedidas.
adiós,  hasta siempre,  chau. 

¿huir es enfrentarme? 
hormigas
carnívoras
venidas del amazonas
corren alteradas
en mi vacío de costillas.
se incendian,
crepitan,
se derriten en ácido
se congelan,
punzan,
se helan en mi mirada,
hielo que pesa en mi boca,
modular en cámara lenta
con las cuerdas vocales cortadas.
y la que me entiende dice
"corre".

entonces lloro y tengo miedo,
pero corro en la oscuridad de mi selva interna materializada. 
y me arranco a mordiscos los pedazos de carne que me duelen.
y corro alterada,
y me incendio,
crepito,
me de derrito en ácido,
me congelo,
punzo,
hielo mi mirada
pesando en mi boca,
modulo en camara lenta,
mantralizo para sanar mis cuerdas,
y vibro contemplando el fin del mundo dentro mío:
la guerra de los hombres es mi guerra interna. 

domingo

cuánto más, amiga

le conté que una noche
sentí que no existía,
sentí que yo no era,
que no era real,
y que me ahogaba. 

cuando me entendió
me animé a más,
y si la vida fuera un sueño...?
y si la muerte...?

y confesó. 

entonces,
qué somos?
por qué existe esa idea dentro nuestro?
por qué nos cuesta
                solamente vivir? 
respirar. 
                 amar.
cumplir. 
                 relajar.
hacer. 
                solamente vivir?

qué somos?
es más fácil morir?
qué somos? 
    a qué vine
              por tan poco tiempo? 

lunes

moríviví

raspé mi hombro en un sueño:
pedacitos de piel removida,
carne confundida con sangre.
caminé por el bosque un día lluvioso,
yo era el bosque
y el día lluvioso,
y yo caminaba dentro de mí. 
de la herida
brotaba vida.
toqué,
sentí,
y a través de esos hongos alucinógenos conectados con mis venas
fui mi sangre recorriendo mi cuerpo hasta volver a ser bombeada por mi corazón. 
estoy viva. 
me desperté. 

jueves

Vi(vi)endo una película con Winona Ryder y Angelina Jolie, o algo así.

La ansiedad hace que la vida parezca surreal. 

Cuando pierdo el control 
de lo que pasa a mi alrededor 
es como si no existiera ahí
 (yo).

¿Qué es control?
¿Controlar es poseer?
¿Poseer es existir?

La ansiedad hace que la vida parezca surreal.

Querer salir,
querer correr
marcha atrás,
a través del tiempo,
y volver...
... al control.

Tener en mi mano el límite
entre el antes y el después,
y que en mi mano 
el límite
tenga
mi cara.

Pero el límite
es volátil,
mi cara,
es imaginaria,
yo no soy dueña de nada.

El límite 
elije
ser antes o después.

El límite 
no es impulso.
El límite
es control.

Pero es volátil. 
Y es explosivo. 
Si elije ser impulso
renuncia a ser límite.
Se borra
y se desata.

La ansiedad hace que la vida parezca surreal.

El límite 
es control.
Después 
del límite
no hay control.
Sin control,
el límite
es impulso.
Sin control,
el límite 
es destrucción.
Sin control,
el límite
es ansiedad.

Entonces hace que la vida parezca surreal.










viernes

ACÁ SE ESTABA GESTANDO EL IMPULSO (dije tres semanas después)

ojalá sí fuera un sueño y al morir pudiera despertar.
al morir,  no haría daño en la tierra;
al despertar quizás podría saber la verdad sobre quién soy.
qué cosa existo o qué se suponía existir.
ahora todo me parece un mambo muy complejo que en este instante por primera vez se propone hacerse consciente.
quiero empezar todo de cero,
creo que mi vida entera siempre fue lo que quisieron. 
y creo que esto no es lo que yo quiero.
intername,  no sé qué es real. 

sábado

al final lo entendes

la niña conmovida era dulce y tierna,  alimentó a cada uno de los perros hasta que dejaron sus huesos sin carne.  abandonó su cuerpo pero se apoderó de ellos.  era fragmentos de amor. 
y los endulzó y los enterneció desde dentro. 
y otros perros se alimentaron de ellos. 
así nos salvamos y nos extinguimos... la vieja sopló la vela. entendieron que había terminado.

martes

amarte es algo tan inmenso que no hay cabida para tener miedo,
aunque sea una mambeada de algo sí puedo sentir certeza:
todos mis mambos te aman.
mis voces preferidas te citan y quieren seguir charlando con vos.
a mis cicatrices les gustan tus mimos,
a mis tactos les gustan tus pieles,
a mis vacíos le gustan tus ojos,
llenarme de vos,  de tus olores,  de las huellas de tus risas enamoradas en mi cuello. 
todo de vos porque es tan vos.
no puedo definir algo que crece constantemente, 
no hay prosa para embellecer la verdad. 
somos hermosos,  el mundo es hermoso.  amarte es hermoso.  amarnos es mágico