lunes

24 de Marzo

¿Qué es la memoria y para qué sirve? Se les pregunta a los alumnos del bachillerato generalmente para éstas fechas; a lo cual la mayoría respondes que para no cometer los mismos errores del pasado y cosas por ése estilo… A mí me gusta pensar que además, la memoria es una motivación: recuerdos que pueden darnos fuerza y sacarnos sonrisas, algo a lo cual aferrarnos en momentos de crisis. También, la memoria creo que es esencia e identidad.

Pero creo que rara vez se habla de lo que significan la Verdad y la Justicia… Es que sabemos que desaparecieron 30 mil personas, pero nunca se habla del ‘por qué’.

Y sí, habrán habido algunos que de mala coinciden cencía figuraban de contacto en alguna agenda, pero otros… Otros desparecieron porque alguien quería que desaparecieran…

Porque creían en una causa y hacían demasiadas preguntas.

El 43,23% de los detenidos desaparecidos tenían entre 16 y 25 años, con lo cual, los de mi generación y yo, podríamos sentirnos identificados.

Por eso es que a mí me motivan los detenidos desaparecidos: porque lucharon por una causa que creían justa, porque no fueron indiferentes ante la inmoralidad y la violencia, porque no dejaron de ser ellos mismos sopesando los riesgos. Porque fueron valientes y se atrevieron a hablar aún cuando nadie más lo hacía. Porque no se conformaron con respuestas raras o contradictorias y se mantuvieron curiosos, porque no quisieron dejar de leer, de cantar, o de escribir lo que pensaban. Porque fueron leales a sus principios y a sí mismos. Porque no dejaron de luchar en nombre de la Verdad y de la Justicia, y en sus corazones reconocieron lo que estaba bien y lo que estaba mal.

Y así hubiesen sido 50, o 30 mil, creo que igual merecerían ser recordados… por idealistas, valientes, leales, libres, rebeldes, insumisos, solidarios y justos.

Si realmente la historia y la memoria sirven para no cometer los mismos errores, creo que la mejor moraleja que puede dejarnos la dictadura del 76 es la de no dejar de pensar por nosotros mismos y cuestionar; no mirar para otro lado cuando sabemos que algo no es correcto.

Creo que ésta es la mejor manera de recordar a los Desaparecidos, y hacer que sus vidas y obra valgan la pena.


liebre, (catorce), de marzo.

Y en una sola noche ví reflejadas todas las noches durante diecisiete veranos; en su cielo despejado, también reunidas a todas las estrellas que habré llegado a contar en los cielos de luna y desvelo. A través de mis errores, hoy veo mis aciertos: veo el camino para regresarme en lo correcto. Veo el pasillo y sé que en su final va a estar la luz que metafóricamente vengo persiguiendo. 
Ya casi lo hago, ya casi llego.


jueves

Quiero arrancarme de mi piel.

Se impone dentro mío, repta entre los restos de mi cordura hasta encontrar dolores a los cuales aferrarse; hierba mala que arrasa con la calma, y me invade un desasosiego que nunca supe controlar. 
Un susurro serpentea por mis oídos y sus raíces engullen mi conciencia, se dispersa y me aniquila. 
Apoderándose de mí confunde todo en mi interior: no sé si resistirme o resignar ésta sensación. No sé si me rindo o me uno, si será concordia o sumisión. 
No es insomnio... Soy yo, en una guerra interna e incapaz de hacer la paz conmigo misma. 

domingo

h

Quise tantas cosas, y sin embargo acá nos tengo: conformados con el sólo mérito que nos regala la casualidad de existir. 

lunes

No duermo.

Me gustabas porque eras un desastre, te veía porque nadie más lo hacía. Tu timidez era un misterio y yo era muy curiosa. 
Yo te habría querido más que nadie, porque aún cuando nadie te entendía, yo tenía el arte de preguntar. 

Me encantaría culparte, pero yo fui la cobarde. 

Arriésguense si pueden; arriésguense, o no duerman. 
Una se arriesga o se arrepiente, y una sí que se arrepiente. 

sábado

Somos tantos, y estamos tan solos.

Estar sola entre medio de una multitud se siente como ser un fantasma: dejo de lado la carne y los huesos que delimitan mi existencia y mi mortalidad, el materialismo que me indica que estoy rodeada de personas, para ser un alma infinita.
Trato de verlos a los ojos cuando caminamos de frente por la vereda, pero me traspasan con la indiferencia de sus miradas ensimismadas, así que vago en pena entre tanta enajenación. 
Antes disfruté del silencio del mundo y mi aislamiento, sentirme viva, y, a pesar de no sentir mi cuerpo, saber que mi corazón está latiendo y que no hay pecho que lo contenga: hay algo que se expande y se dispersa, algo que llena al mundo que me rodea, el mundo que me pertenece, porque soy soberana de mi propio ser. 
Pero no quiero perderme en el vicio del solipsismo; aunque a veces la humanidad sea un lugar muy solitario yo sigo siendo humana. 
Los niños siempre son esperanzadores, libres de prejuicio te pueden mirar fijo, y si les sonreís te sonríen, de manera ingenua y honesta, pero como nunca más en sus vidas. 
Entonces cada vez que veo a uno más semejante sumido en la inercia de la soledad no puedo cohibir el anhelo de 'tocar' ésa alma, con una soledad ajena a la mía y que sin embargo reconozco en mí misma: es la añoranza de poder compartir con otro ser que me comprendiera, y más que a mí, que entendiera la desolación que me invade, que es como un suspiro que viaja tan profundo y tan lejano como el horizonte que es contemplado en silencio.
Como una sed de empatía.

martes

Amor de verano.

Sentí recuerdos que se asomaban por el borde de mis labios para escaparse de mí y ser sonrisa. No me gusta usar la palabra 'esbozo' pero éso hizo, se esbozó desde mi memoria hasta mi boca la sensación de miel que se derrite al sol. 
Sentí el mimo en mi cara de un rayo de sol que me apuntaba, que con su calor me daba un beso en el hombro y recorría el resto de mi espalda; que con su nariz me hacía cosquillas en el cuello, y una sutil corriente de viento me suspiraba cerca de la oreja: me susurraba ideas llenas de anhelos y esperanza. 
Me refugié en el abrazo de ésas cálidas cuatro de la tarde y entregué mi alma para que se deshiciera entre toda la dulzura que sentía. Era la caricia del sol en mi piel desnuda, y traspasaba mi cuerpo para expandir su ternura llenando el agujero de mi pecho. Derritió mi corazón de piedra y me hizo entrecerrar los ojos para mirar en lo más profundo, pero no lejano; sino en lo hondo, cercano y dentro mío, porque me hizo sentir mía después de tanto tiempo habiéndome sentido ajena. 

viernes

Preguntale a Alicia, Julieta no sabe.

Releía y me preguntaba en qué momento me volví tan desinteresada...

"Tal vez se deba a que estoy creciendo, o que la vida se está volviendo más asquerosa."

Me extraño de mí misma, 
pero más me extraño a mí misma.

Necesito creer en mi "todavía", o creer en mí, todavía.

Y vuelvo a preguntarme si ésta pena lo merece... Trato de contenerme ante la frustración de revivir la sensación de déjà vu. Es que sentirme ocho meses más chica, para darme cuenta de que realmente nunca dejé de ser éste pedazo de mierda me genera impotencia resignada a ser angustia, resignada a ser tropiezo para caer eternamente por la madriguera del conejo. 
Sin embargo cada vez que me entrego a la caída siento que es un círculo vicioso del cual no sé salir, y por obligación, en pos tengo que escribir un "todavía", pero es como las promesas que nos hacen en la infancia: tan dulces como vanas; y prometerme éste "todavía" es una mentira de esperanza, una limosna cruel y caritativa. 

Mas es mi deber para y conmigo misma éste "todavía", porque si yo no creo en un "todavía", no me va a importar que otro lo crea por mí. Si yo no escribo un "todavía", no voy a leer el que otro escriba por mí.
No quiero darme por vencida, no quiero rendirme conmigo. Y es por eso que no lo hago, es por eso que sigo siendo yo misma, a pesar de todo. 

martes

Un año, dos meses, dos días.

Es la asfixia, y me desespera. 
Aislada de mis propios sentidos me siento privada de experimentar por mí misma; inútil es todo intento por respirar, como si en el fondo de una botella yo me ahogara en todas éstas ansias por libertad. 
No estoy presa porque no soy un cuerpo; tengo un cuerpo y mi alma es libre, pero la prisión me rodea y mis pies no corren. Será que yo no huyo, sin embargo, enfrentarme a los problemas no es luchar, sino verme en el espejo y escuchar un tic tac: mas no siempre le gano al insomnio, que soy yo misma, incapaz de soportar la espera.