martes

En la vida se cotiza todo y se valora tan poco...

Te das cuenta de que el mundo se está yendo al carajo cuando no tenés tiempo para hacer las cosas que te hacen feliz para en cambio resignarte a los deberes sociales y tratar de sostener una economía, porque todo en esta vida frívola y cotizada se basa en lo material. 

Alimentaría mi alma con amor, sanaría mis heridas con arte, educaría mi espíritu con verdad... pero en el mundo real para todo esto hay que pagar, sacrificar libertad.

sábado

Estoy maldita de mí misma.

El insomnio es mi infierno; el vacío y el desastre en los cuales mis demonios se debaten para cobrarse en mí el sueño y mi consuelo; me llevan en la inestabilidad de mi calma hasta dejarme en los precipicios donde se termina mi cordura. 
Y arde la paz entre su autodestrucción y el sabotaje. 
Pero las noches son cortas y cuando a la consciencia que me gobierna no le alcanza con las pesadillas que desvelan mi universo, entonces invade mis días y es un eclipse que inhibe mi capacidad para discernir entre el surrealismo de mi subjetividad, opacando lo real con irrealidad y distorsionar mis mundos para que me aturda viendo la desdicha, la desgracia: una pena irracional. 
La ambivalencia de mis miedos acecha a mi coraje, entonces se esconde en los bordes de la monotonía para que en un arranque de adrenalina grite en mi sangre y me arranque de la cobardía, me arranque de mi infierno, me arranque de mi piel, porque mis dolencias se arraigaron en la superficie de mí misma tales sanguijuelas que ahora se acoplan unas a otras como aislantes  que me alejan del mundo para sumirme en el vicio del solipsismo, mi guerra interna; como una armadura pero realmente una prisión.
Así que me hallo prisionera de mí misma y los mambos en los cuales yo elijo encerrarme, y siempre lo dije: ésta es mi maldición.
Pero poco a poco iré oxidando mis armaduras, estoy aprendiendo a llorar para mí misma... Estoy cansada de estar siempre a la defensiva.

Divagando por una causa.

Un copo de nieve que se posó sobre mi cachete me dijo compasivo "hace frío"; pero no importa que tan absurdos sean mis pasos, mi caminata nunca es vana. 
Por eso yiré hasta que alguna otra nevada me indicara hospitalaria que estaba otra vez en casa, en algún rincón de mi alma que pudiera acogerme aún herida, aún quebrada, aún corrompida: desamparada.
Porque sé que incluso errante, en mí misma estoy cierta y por lealtad estaré a tiempo, estaré en el momento y en mi certeza siempre encaminada.
La vida nunca para y agradezco por los cielos que siempre me acompañan... Porque cuando levanto mi cara y mi mirada viaja sin destino, sin límites, hasta el infinito a veces incluso siento que mis pies tienen alas. 

sábado

"Y eso es un problema" para mí también ahora.

Me quedé con el eco de la incertidumbre en los silencios, esos labios entreabiertos que no tenían respuestas más que dudas, así que esos espacios se abrían abismales y de repente eran años luz de vacío que nos distanciaban en lo más cercano.
Y ahora todo esto resuena en mi pecho, duele y me lástima, me desborda y se me escapa a través de las pestañas. 

¿Para qué soy valiente si realmente soy tan frágil? 
No tenía miedo, pero ahora sí. 
Cuando algo se quiebra, algo cambia... y cambió tanto.

H. L. V. S.!

Se abre un vacío lleno de asuntos pendientes... Como quisiera ser capaz de creer que existe un cielo para poder hablarle a los muertos: íbamos a vernos el martes, Dario!, no entiendo.
Me entristece extrañarte, pero me hace feliz recordarte, porque tu alegría fue tan contagiosa que con tu recuerdo todavía se sigue contagiando.
Ojalá hayas sabido lo mucho que te quise, y que por alguna magia sepas lo que te estoy extrañando.
Me das consuelo aún sin consolarme, tanto te esforzabas por hacerme reír y ahora me sacas sonrisas, me das fuerzas.
Ojalá, donde sea que estés...


Habla tanto de vos esta foto... Siempre queriendo compartir de tu alegría, transmitiendo tu simpleza.
1.5.2014

Vómitos verbales.

Los padres tienen tantos problemas de ego!, creen que por ser <<sus hijos>> somos <<suyos>> y no entienden que somos otras personas. Tienen miedo a que cometamos sus mismos errores y no entienden que nuestros errores son nuestra propia experiencia. No quieren que seamos la prolongación de sus vidas, y sin embargo éso es lo que sienten con respecto a nosotros: que nuestras vidas van a ser un reflejo de lo que ellos fueron como padres. Sienten decepción cuando nos equivocamos, como si en la vida nuestro propósito fuese impresionarlos, conseguir su aprobación. ¿Con qué derecho una persona se decepciona de otra? ¿Con qué derecho una persona espera tanto de otra? ¿No podemos solamente aceptar a las personas tal cual son? 
Éso es algo que aprendí de mis papás: a aceptarlos, a no esperar nada de ellos, y no por ser malos padres, sino por ser humanos, por ser diferentes a mí, porque las personas no tienen que ser como yo quiero, o espero, que sean. Si por la vida yo fuera esperando que todos fuesen como yo quisiera que fueran sufriría tantas decepciones como las que ya sufrí antes de saber ésto. 
A lo mejor es un problema con la construcción del sustantivo: siempre somos "hijos de...", y ése "de" es lo que a nivel psicológico e inconsciente se incrusta en nuestras cabezas y nos hace tener ésta idea de pertenencia, de posesión sobre el otro. Sé que siempre voy a ser la hija de mis papás, pero también me gustaría ser hija de mí misma, porque yo también soy mi propia creadora. Atravesé tanta adolescencia, tanta búsqueda interna, llené de existencia mi vacío existencial, me construyo como persona, me esfuerzo en aprender, en cambiar, hago tanto por mí misma a diario que estoy harta de que no se me reconozca nada de lo que 'logro' en mi vida. Mamá y papá siempre quieren ser los que hicieron todo posible, los que "de chiquita me enseñaron a..." quitándome el mérito de solamente ser yo misma, de las cosas que elijo. 
Gracias, mamá y papá, gracias, porque me hicieron el regalo más hermoso: el regalo de la vida. Sin embargo, se olvidan, que lo que uno regala deja de pertenecerle
Ustedes me dieron la vida, y por éso es que es mía.

jueves

"Lo esencial es invisible a los ojos".

Me invitó a merendar.
Pero realmente estaba abriéndome sus puertas, regalándome una parte de su corazón; dejándome ver lo hermoso en lo invisible y liberando, para que yo también pudiera sentir entonces, la magia de las cosas que hasta ése momento solamente ella entendía. Compartió conmigo la realidad que percibía, los juegos que sólo en su imaginación existían. 
Y lo que tomé de ésa taza no fue un chocolate, sino el amor con el cual ella lo había preparado
Se fusionó su mundo con el mío cuando le ofrecí 'pan casero' y ella recordó los dulces de naranja y frutilla que tenía en su bolsillo, porque cuando corté las rodajas ella supo donde estaban para poder untarlas y durante un instante vivimos en un mundo que nadie más que nosotras dos conocía. 
Nos saboreamos entre suspiros el helado más rico que en mi vida había imaginado mientras terminábamos de escuchar el cuento de la seño que ya se estaba terminando.
Creamos nuestras propias cucharas y creímos en algo que nadie más iba a entender. 
La picardía del secreto, algo que nos hizo cómplices y compañeras: amigas. 

Y nunca se es demasiado adulta ni adolescente como para una merienda, porque nunca se le dice que 'no' a un puño semicerrado, sea de té o sea de chocolate. Es algo que nos enseñan de chiquitos y que con el tiempo a veces nos olvidamos.  


miércoles

La soledad de una loca incomprendida.

Me fue presagiada una vida de soledad y búsqueda; así me hice presa de la complejidad que me hace ser yo misma, privándome entonces, de la comprensión de quien sea ajeno a mí, de ésa compañía para el sentimiento y el silencio. 
Ahora siento la sed de empatía, la añoranza de un agua servida en un solo vaso, de una mirada lejana y profunda hacia un horizonte en común, de un mismo cielo y los enigmas que lo mistifican, las ansias por 'hacer' en los deseos de las estrellas fugaces. 
Y quiero dejar de vivirme como una única, derivándome a estar sola.
Reconocer en otro ésa parte de mí que necesita cuidados, para así cuidar y sentir que me estoy cuidando a mí misma. 
Quiero que alguien me entienda: entender y así sentirme entendida... sería como compartir. 
Y es que creo que éso es lo más lindo de la compañía, poder compartirse a pleno con alguien ajeno y sin embargo tan como uno mismo. 

lunes

24 de Marzo

¿Qué es la memoria y para qué sirve? Se les pregunta a los alumnos del bachillerato generalmente para éstas fechas; a lo cual la mayoría respondes que para no cometer los mismos errores del pasado y cosas por ése estilo… A mí me gusta pensar que además, la memoria es una motivación: recuerdos que pueden darnos fuerza y sacarnos sonrisas, algo a lo cual aferrarnos en momentos de crisis. También, la memoria creo que es esencia e identidad.

Pero creo que rara vez se habla de lo que significan la Verdad y la Justicia… Es que sabemos que desaparecieron 30 mil personas, pero nunca se habla del ‘por qué’.

Y sí, habrán habido algunos que de mala coinciden cencía figuraban de contacto en alguna agenda, pero otros… Otros desparecieron porque alguien quería que desaparecieran…

Porque creían en una causa y hacían demasiadas preguntas.

El 43,23% de los detenidos desaparecidos tenían entre 16 y 25 años, con lo cual, los de mi generación y yo, podríamos sentirnos identificados.

Por eso es que a mí me motivan los detenidos desaparecidos: porque lucharon por una causa que creían justa, porque no fueron indiferentes ante la inmoralidad y la violencia, porque no dejaron de ser ellos mismos sopesando los riesgos. Porque fueron valientes y se atrevieron a hablar aún cuando nadie más lo hacía. Porque no se conformaron con respuestas raras o contradictorias y se mantuvieron curiosos, porque no quisieron dejar de leer, de cantar, o de escribir lo que pensaban. Porque fueron leales a sus principios y a sí mismos. Porque no dejaron de luchar en nombre de la Verdad y de la Justicia, y en sus corazones reconocieron lo que estaba bien y lo que estaba mal.

Y así hubiesen sido 50, o 30 mil, creo que igual merecerían ser recordados… por idealistas, valientes, leales, libres, rebeldes, insumisos, solidarios y justos.

Si realmente la historia y la memoria sirven para no cometer los mismos errores, creo que la mejor moraleja que puede dejarnos la dictadura del 76 es la de no dejar de pensar por nosotros mismos y cuestionar; no mirar para otro lado cuando sabemos que algo no es correcto.

Creo que ésta es la mejor manera de recordar a los Desaparecidos, y hacer que sus vidas y obra valgan la pena.


liebre, (catorce), de marzo.

Y en una sola noche ví reflejadas todas las noches durante diecisiete veranos; en su cielo despejado, también reunidas a todas las estrellas que habré llegado a contar en los cielos de luna y desvelo. A través de mis errores, hoy veo mis aciertos: veo el camino para regresarme en lo correcto. Veo el pasillo y sé que en su final va a estar la luz que metafóricamente vengo persiguiendo. 
Ya casi lo hago, ya casi llego.